miércoles, 3 de diciembre de 2014

Soy la arquitecta de mi propia destrucción. (Notas a mí misma)

 Llevo mucho tiempo dándome cuenta de que quiero cambiar, pero no he hecho nada al respecto aún. ¿Por qué quiero cambiar? Es la obvia pregunta: porque quiero estar orgullosa de mí misma, sentirme fuerte y saludable, feliz, más segura.

 Para conseguirlo tendré que hacer ciertos cambios. Pero si quiero que permanezcan tendrán que ser progresivos y no repentinos, así evito las ganas de volver atrás.


 Una de las cosas que más difíciles me resulta es dormir. No la acción en sí -para ello estoy quizá demasiado cualificada-, sino más bien los horarios de sueño. Según investigaciones que he leído, no solo es importante dormir unas ocho horas diarias, también es relevante en qué momento del día se haga. Ahora bien, está claro que a las nueve de la noche sería difícil irme a dormir siendo una universitaria, pero sí es razonable irme a dormir antes de la una de la mañana en noches normales y levantarme antes de las diez.


 Ahora la dieta. Sí, me gustaría hacer una o dos de esas dietas milagrosas que te quitan un montón de kilos de encima para empezar relajada, pero sé que lo único que conseguiría es empeorar las cosas con un efecto rebote, agravando incluso más la situación. Por eso, aprovecho que estoy decidida a mejorar la dieta, para empezar mi viaje hacia el veganismo. Muy lentamente, repito. Este mes me voy a centrar en comer de forma algo más saludable. Y durante el próximo año iré suprimiendo productos animales de mi dieta, dejando los huevos y alguna otra cosa para el final.


 Otro punto igual de importante es el ejercicio. Este punto podría arruinarlo todo o conseguir un perfecto equilibrio y darme fuerzas para continuar. La clave está en empezar muy suavemente, dejar que mi cuerpo se adapte al ejercicio muy suave para que pida más, aprovechando que aún es joven y fuerte (más bien metafóricamente, teniendo en cuenta de que me cuesta ganar a un niño de nueve años a un pulso). Supongo que empezaré con Tai-chi o Chi-kung, y yoga, luego iré incorporando algo de ejercicios de músculos, con algún <<challenge>> para mantener la auto-competitividad activa y más tarde procederé a correr, que es más o menos mi sueño. Quizá tenga que volver a leer De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami, ya que es bastante ilustrativo y motivador.


 Como colofón a este plan, espero ver casi diariamente videos motivacionales -que ya tengo guardados, incluso- para mantener esa visión, ese deseo ferviente vivo. Quiero cambiar. Quiero conseguirlo y ser más feliz.