domingo, 14 de abril de 2013

Una historia preciosa.

 Durante la lectura del "Simposio o el Banquete" de Platón, todos los convidados a un banquete griego hacen un elogio al dios Eros, es decir, al dios del amor.
 Erixímaco explica un antiguo mito: En el comienzo del mundo, los hombres eran una especie de bola con cuatro piernas, cuatro brazos y dos cabezas mirando hacia sitios opuestos, es decir, eran una unión de dos humanos tal y como los conocemos. Como se sentían tan plenos y poderosos, intentaron escalar hasta el cielo y sublevarse a los dioses. Éstos se enfadaron y los separaron en dos: los hijos del Sol dieron dos hombres, las hijas de la Tierra dos mujeres y los hijos de la Luna un hombre y una mujer, con tal de que cada uno se pasa la vida intentando encontrar a su otra mitad.
 En cierto modo, podría sentirme ofendida, debido a mi bisexualidad -cosa de la que no me avergüenzo, más bien, soy muy abierta sobre ellos-, pero sé que no voy a enamorarme de un chico y una chica a la vez, o aunque se diera el caso, no tendría una relación con los dos a la vez.
 Regresando al tema y sintetizando; es una historia preciosa para inspirarse y asegurarse de no comprometerse en demasía. Pero, claro está, creo que podemos divertirnos mientras encontramos a esa otra mitad nuestra, ¿no? La amargura y la desesperación no llevan a ninguna parte, después de todo.